Uso inteligente de las tecnologías de la información

didaknet Hazte una foto para que vea que estas haciendo lo que dices violencia de control, violencia de genero digital II

Hazte una foto para que vea que estás haciendo lo que dices (Violencia de control, violencia de género digital)

Por Andrea Alfaro

Esto es violencia de control. Cada vez más adolescentes y jóvenes no son conscientes del control que ejercen sus parejas sobre ellas: se da en mayor proporción entre mujeres. En el Día Internacional Contra la Violencia de Género veamos algunas actuaciones que no reconocen como violencia de control:

Controlar los horarios de la pareja.

-Decirle qué puede hacer y qué no.

-Supervisar las imágenes y los vídeos que suben a la red.

-Restringir sus amistades en redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea.

– Obligación de contestar en cuanto sale el doble check de WhatsApp.

-Obligación de enviar una foto a su pareja para confirmar que está haciendo lo que dice.

Además, como prueba de amor les dicen las contraseñas o patrones de sus móviles. ¿Qué ha pasado para que hayamos retrocedido en igualdad? He aquí un ejemplo de cómo una adolescente va dejándose controlar sin darse cuenta:

Ana nunca había sido muy popular en el cole. No llegó a sufrir bullying pero muchas veces quedaba excluida de los grupos de clase, en el patio a veces jugaba sola, de vez en cuando se reían de su ropa, sus playeras… Envidiaba a las que eran populares, pero ella no sabía qué hacer para serlo. Cuando llegó al instituto conoció a a Alex, un chico que le hacía caso y con el que nadie se metía porque se enfrentaba a ellos. Poco a poco, se hicieron amigos, se empezaron a gustar y al poco tiempo empezaron a salir.

Desde que Alex era su novio ya nadie se metía con ella porque él les amenazaba. De hecho, una vez pegó a un chico porque decía que le había mirado el culo a Ana. Ella se sentía bien, se sentía protegida y hasta se metía en líos porque sabía que Alex la defendería. Como cualquier adolescente, Ana y Alex también usaban el móvil. Se enviaban fotografías, se ponían “likes” en redes sociales…

Un día Alex le preguntó quién era ese chico al que había aceptado como amigo en Instagram. Ella le contó que estaba en su clase de la academia de inglés y que le había pedido amistad. A él no le hizo ninguna gracia y le obligó a borrarlo de la lista de amigos y amigas. Ana le dijo que solo le quería a él, que no se preocupara, que si quería le daba las contraseñas del móvil como prueba de amor. Él aceptó.

Un día tuvieron una bronca muy grande porque ella aparecía en línea en WhatsApp y no le había contestado al momento. Ella le contó que estaba chateando con una amiga pero que como era la hora de cenar su madre le quitó el móvil y no le pudo contestar. Él no le creyó. Estuvo una semana sin hablarle y, mientras, Ana se pasó esa semana llorando. Al cabo de esa semana él le dijo que seguían siendo pareja, pero con unas condiciones. Estas implicaban que él iba a supervisar el móvil de ella, las imágenes e incluso las conversaciones con su familia, para saber que no le engañaba. A ella al principio le pareció bien, él la quería y la protegía. De hecho, en el instituto Ana era intocable, gracias a Alex.

Al cabo de tres meses la situación se volvió asfixiante para Ana, no podía hacer nada sin que Alex diera su permiso o se enfadara. Una noche Ana se echó a llorar en su cama. Era muy tarde y todos dormían. Su madre la oyó y le preguntó qué le pasaba. Ana no pudo más y se lo contó.

Este caso es lo que se llama la escalera de la violencia. Pocas chicas identifican estas acciones como violencia de género porque Alex no le ha pegado, ni ha ejercido la violencia contra ella. Sin embargo, Alex tiene un control total sobre ella.

Aquí tenéis un vídeo en el que Carmen Ruiz Repullo, socióloga, lo explica de forma genial con un ejemplo real.

Pilar Martín Nájera, la responsable de la Fiscalía de violencia sobre la mujer, en una entrevista en El País (23/11/2017) hacía la siguiente afirmación: “Aceptan el amor platónico, el control a través de móviles y dicen que si hay violencia de género, algo habrá hecho ella. Son indicios que nos señalan que estamos retrocediendo en igualdad. No se nace maltratando. A maltratar se aprende. Y del mismo modo se aprende a respetar”.

Así que aprendamos a respetar y enseñemos a las adolescentes a reconocer la violencia de control.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top