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Oversharing o el fin de la privacidad en las redes sociales

Oversharing o el fin de la privacidad en las redes sociales

Por Clara Fraile

Hay quienes ya lo califican de síndrome. Hablamos de compartir demasiado en las redes sociales. Y hay una palabra en inglés para referirse a este hecho: oversharing¡¡Ojo porque tiene consecuencias!!

La pérdida de la privacidad puede acarrear diversos problemas. Y cada vez reflexionamos menos a la hora de compartir; lo hacemos desde el móvil y sin pararnos mucho a pensar. Compartimos porque nos hace felices, porque nos encanta recibir “me gustas” y retuits, porque queremos difundir nuestra opinión, porque buscamos compañía… Son muchas las razones pero, cuidado: compartirlo todo  -ya sea sobre viajes, hobbies, intereses, hijos, mascotas, fiestas con amigos o compras- puede conllevar una merma de derechos. Protejamos nuestro derecho a la propia imagen, al honor e intimidad, a la protección de los datos personales…

En 2014,  por primera vez, el tiempo de acceso a medios digitales utilizado en dispositivos en movilidad (smartphone+tablet) superó al empleado en el PC (informe ‘La Sociedad de la Información en España’, Fundación Telefónica). En España ocho de cada diez móviles son “smartphones” y la gran mayoría (20,6 millones) están permanentemente conectados a internet. Se estima que la huella digital de una persona de 30 años se remonta a 10 o 15 años atrás. Sin embargo, fotos de los recién nacidos de hoy están en las redes antes de los dos años; su vida digital comienza casi a la par que su vida biológica. Nadie conoce aún las consecuencias de esta exposición a internet.

Factor de riesgo

Exponer demasiada información sobre nosotros mismos añade un factor de riesgo, porque cuanto más se sepa de alguien, sin duda, se vuelve más vulnerable, con más posibilidades de ser acosado o chantajeado, por ejemplo. Por eso, en este mundo de la inmediatez debemos procurar que exista una buena ciberconvivencia. Empezando por nuestra propia familia.

Tal vez estemos desvelando demasiada información. Incluso en aquellas publicaciones que parecen ser inofensivas, puede que hayamos incluido fotografías de menores y nombres. Debemos ser muy cuidadosos con este tipo de datos; no podemos publicar fotos de niños sin el consentimiento de sus padres o tutores. En didaknet siempre advertimos también sobre el riesgo de compartir inconscientemente la información geográfica que se esconde en los metadatos de las fotos hechas con el móvil si está activado el GPS. Los niños están doblemente amparados por las leyes pero no es suficiente, hay que ser extremadamente precavidos. Por otro lado, los pequeños crecen, y es probable que se topen en Internet con fotos y publicaciones de su infancia cuando sean adultos, lo cual no les va a hacer demasiada gracia.

Cómo proteger nuestra privacidad. Algunas claves

Es cierto que los usuarios más celosos de su privacidad han configurado las opciones en sus perfiles y han reducido el ámbito de sus publicaciones al círculo de confianza de amigos y familiares. Pero aun así, si lo pensamos un momento, no tardaremos en darnos cuenta de que, de igual modo, se sigue perdiendo el control sobre ese los contenidos hechos públicos. Para empezar, al aceptar las condiciones de uso de las redes sociales les hemos regalado los derechos sobre las imágenes que publicamos.

Valorar y aprender a proteger la privacidad en las redes sociales debe formar parte de la formación de menores y mayores. El primer filtro es la propia decisión de publicación. Reflexionemos cada vez que vayamos a publicar porque cada imagen responde a un contexto y puede tener unas consecuencias. Así, cada vez es más frecuente, por ejemplo, que los responsables de recursos humanos analicen la huella digital de los candidatos a un puesto de trabajo. Hemos de procurar tener siempre una actitud activa en la defensa de nuestra propia información. Para ello conviene:

  • Configurar de manera detallada las opciones de privacidad, cuanto más restringidas, mejor.
  • Utilizar contraseñas seguras (con mayúsculas, minúsculas, números y otros caracteres). Es aconsejable cambiarlas periódicamente.
  • Instalar un buen antivirus y actualizarlo con regularidad.
  • Realizar cada cierto tiempo copias de seguridad de dispositivos móviles y ordenadores.
  • Los datos personales y bancarios sólo deben introducirse en sitios de toda confianza ( https://).
  • Desconfiar de los “regalos“.
  • Vigilar lo que se publica de nosotros. Es muy útil, por ejemplo, configurar Facebook para que nos notifique cuando alguien nos etiqueta (Configuración>>Biografía y etiquetado>>¿Cómo puedo administrar las etiquetas que otros agregan y las sugerencias de etiquetas?>>Activar); si bien no podemos evitar la publicación, sí eliminaremos la etiqueta en caso de que un “amigo” quiera escribir nuestro nombre sobre la foto.
  • Informar a los demás sobre nuestro criterio respecto a los contenidos que no deseamos compartir.
  • Solicitar, si es necesario, que se eliminen aquellas publicaciones que pudieran vulnerar nuestros derechos, ya sea en Facebook, en Youtube o en cualquier otra plataforma.

1 comentario sobre “Oversharing o el fin de la privacidad en las redes sociales

  1. Responder

    […] una posibilidad. Hay usuarios que desactivan sus cuentas por cuestiones que tienen que ver con la privacidad. La adicción, el estrés de la vida digital con sus demandas de atención, la sensación de estar […]

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