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Nuestro comportamiento en la Red nos retrata

Nuestro comportamiento en la Red nos retrata

Por Clara Fraile

Internet y sus aplicaciones, entre ellas las redes sociales, han revolucionado la forma de relacionarnos, de cooperar, de buscar empleo…, hasta el punto de convertirse en una herramienta imprescindible. Las redes sociales resultan tan útiles que son ya un instrumento de trabajo para los equipos de emergencia; las utilizan para enviar avisos urgentes y consejos de autoprotección.

La forma de interactuar es cada vez más fácil, más intuitiva. Diríase que es “un juego de niños”. Pero nada más lejano de la realidad. Precisamente esa sencillez y esa inmediatez dificultan y generan riesgos en la comunicación global. A menudo adolescentes y preadolescentes ‘meten la pata’ al compartir imágenes y opiniones. Sin embargo, esto no sucede sólo entre los más jóvenes, es un error muy frecuente también entre personas adultas.

A casi todo el mundo le ha pasado: se nos olvida que aquello que se publica en redes sociales queda expuesto y puede ser utilizado en contra de nuestros intereses. La pregunta es: ¿cuánto de nuestra vida es prudente compartir?

La respuesta será diferente para cada usuario. En cualquier caso, todos formamos parte de una sociedad. Esta sociedad está compuesta por personas que estudian, trabajan, por empresas y entidades. Las compañías, que en ocasiones nos ofrecen productos gratuitos (como las redes sociales),  tienen unos intereses. Nosotros tampoco debemos olvidar los nuestros. Hemos de tener cuidado con la imagen que proyectamos; nuestra imagen digital será siempre, queramos o no, nuestra carta de presentación.

Precaución en redes sociales

Así que pongámonos manos a la obra. De la misma forma que nos gusta ir adecuadamente vestidos a una fiesta o a una entrevista de trabajo, en el mundo digital es bueno conocer algunos códigos que conviene cumplir para que nuestra reputación presente o futura no se vea perjudicada. En el aspecto práctico hemos de: 

  • Sopesar con cuidado la decisión antes de publicar cada uno de los contenidos referentes a la esfera personal. Las redes sociales son un escaparate de nuestra personalidad.
  • Ser sinceros y a la vez conscientes del alcance que pueden tener las publicaciones (puesto que no podemos controlar lo que nuestros amigos van a compartir de nosotros) es lo más aconsejable en los diferentes perfiles abiertos en redes sociales.
  • Si queremos dar una imagen coherente y acorde a la realidad no debemos mentir. La información falsa resulta siempre perjudicial. Y mucho cuidado con las fotos. Una imagen vale más de mil palabras y es la clave para generar una primera impresión.
  • Si nos arrepentimos de haber publicado algunos contenidos, pese a no poder evitar que otras personas hayan hecho capturas de pantalla y puedan compartirlos, nunca es tarde para borrarlos. Esto les suele suceder a los más jóvenes, que se dan cuenta a medida que crecen y pasan a ocupar un puesto en la esfera pública.

Errores frecuentes 

Los trapos sucios se lavan en casa, dice el dicho popular. En el mundo digital tenemos que procurar mantener la llamada “cortesía virtual”. De esto se deduce que las redes no son el lugar más adecuado para:

  • Quejarse sobre el trabajo, el centro de estudios o comentar los conflictos con la dirección o los compañeros.
  • Desahogo personal como consultorio sentimental o de cualquier asunto de índole privado.
  • Publicar fotos y más fotos de fiestas y juegas.
  • Opinar sin argumentos ni cuidado sobre política, religión y otros temas sensibles.
  • Mostrarse insistentemente pesado con cualquier motivo.
  • Publicar información confidencial sobre la empresa, un proyecto en el que se trabaja o sobre la competencia.

Condiciones de uso y privacidad 

Como no podía ser de otra manera, hemos sucumbido a los encantos de las redes sociales, lo cual no significa que podamos ignorar sus condiciones de uso y privacidad. Esas condiciones legales que nos advierten que la plataforma que recoge datos sobre nosotros y nuestras preferencias para ofrecernos servicios que se ajusten más a nuestros gustos. Es decir, para hacernos llegar publicidad sobre productos relacionados con nuestro entorno geográfico y social, nuestras necesidades, nuestro poder adquisitivo, etc. Ej., si somos personas jóvenes y deportistas recibiremos anuncios acordes a ese perfil.

Sacar partido

En cualquier caso, seamos inteligentes. Tener presencia destacada en las redes sociales, compartiendo contenidos interesantes e interactuando con personas con los mismos intereses puede reportar grandes beneficios. Y si no que se lo pregunten a los grandes influencers (profesionales con gran notoriedad y reputación en las redes), a quienes proporciona nuevos clientes y pingües beneficios profesionales.

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