Uso inteligente de las tecnologías de la información

¿Funciona WhatsApp?

¿Te funciona WhatsApp?

Por Cristina Ruiz

El pasado domingo volvió a caer Whatsapp y dejó a millones de usuarios sin servicio durante aproximadamente una hora. Como en anteriores ocasiones, se produjo una especie de histeria colectiva que se transmitió y expandió por Internet en minutos. Twitter ardió y multiplicó el número de tuits en tiempo record.

Esto nos hace pensar hasta qué punto dependemos de este tipo de servicios para comunicarnos.

Muchos usuarios, al darse cuenta de la caída de WhatsApp, se dirigieron automáticamente a Twitter, enviaron SMS u optaron por servicios de mensajería alternativos como Telegram o Line.

Parece que a muy pocos se les ocurrió coger el teléfono y aprovechar para hablar personalmente con alguien.

Y es que desde que en los años 70 se comenzara a utilizar el correo electrónico como vía de comunicación, no han parado de surgir nuevos canales que nos han permitido relacionarnos a través de Internet con otras personas.

Con el desarrollo y uso generalizado de los móviles empezamos a enviar mensajes SMS. Los primeros chats nos dieron la opción de entablar conversaciones con personas que jamás conoceríamos personalmente, de cualquier lugar del mundo. Servicios como Messenger triunfaron en tiempo record tanto a nivel laboral, como particular. Poco después, durante los primeros años del siglo XXI surgieron las primeras redes sociales y Facebook, Twitter, Tuenti, Skype, etc… se erigieron en las reinas de la comunicación y las relaciones sociales.

Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en seres digitales y la dependencia que tenemos de las nuevas tecnologías es plena.

El caso que referíamos al comienzo de este post es un claro ejemplo de ello.  La rapidez que ofrecen y sobre todo, su gratuidad son sus ventajas principales pero, ¿y los inconvenientes que conlleva esta forma de relacionarnos con los demás?

¿Llegará el teclado a sustituir a las palabras y los emoticonos a las emociones?

  • ¿Has enviado alguna vez un emoticono de tarta de WhatsApp en vez de llamar a alguien para felicitarlo?
  • ¿Has enviado emoticonos de corazón y de beso para expresar sentimientos en lugar de descolgar el teléfono?
  • ¿Has resuelto conflictos por WhatsApp?

Una gran mayoría de usuarios/as de móvil contamos con tarifas planas o una gran cantidad de minutos de conversación gratis, pero en vez de utilizarlos para resolver un conflicto o quedar con la persona afectada, utilizamos los grupos de WhatsApp.

Problemas de la vida real entre personas, los llevamos al mundo paralelo de la mensajería instantánea, con el riesgo de que se expandan y acaben implicando a otros que no tengan nada que ver. También es probable que se lleguen a solucionar en esa nube virtual sin trascender a la realidad.

¿Por qué ocurre esto?

Una posible respuesta sería que es más fácil tratar los problemas parapetados tras una pantalla que tener que afrontar una conversación difícil cara a cara. Si esto ocurre a menudo entre adultos, ¿qué no ocurrirá entre los más jóvenes?

Pues lo mismo. Se están acostumbrando a comunicarse de esta manera y no se despegan de sus móviles ni un minuto. Porque todo se lo cuentan en el momento, sin mirarse a los ojos conversan y lo comparten todo. Nos ven a las personas adultas hacer lo mismo. ¿Por qué no lo van a hacer ellos y ellas?

No se sabe exactamente si hemos sido madres y padres quienes hemos demostrado que esta es la manera óptima de relacionarnos con el prójimo o si por el contrario, la hemos heredado de las nuevas generaciones digitales.

En cualquier caso, quizás deberíamos unos y otros, separarnos un poco de las tecnologías, seamos personas que hablan, miran y comparten en dimensiones reales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba