Uso inteligente de las tecnologías de la información

Adicción Móvil, mal ejemplo

¿Tienes hijos y consultas el móvil cada 10 minutos? Empieza por dar ejemplo

Por Clara Fraile

El ejemplo es el principio sobre el que se construye el comportamiento del ser humano y los psicólogos no se cansan de repetir que en la educación de los hijos los mensajes han de ser coherentes. No podemos esperar que niños y adolescentes utilicen las tecnologías de la comunicación de manera razonable si padres y profesores estamos ‘enganchados’ al móvil, la tablet y/o el ordenador.

Los datos son abrumadores. Según el informe ‘La Sociedad de la Información en España‘ del año 2013, en España hay 26 millones de móviles conectados a internet y un 80% de los móviles que se venden son smartphones. De acuerdo con este estudio -en el que no aparece la palabra adicción-, casi 19 millones de españoles consultan el móvil unas 150 veces al día y el 53,8% de la población entre 16 y 74 años se conecta a internet a diario. El 77% de los jóvenes no salen de casa sin el móvil. En la franja de 16 a 24 años el porcentaje de personas que hacen un uso intensivo de la red es del 86%.

“El móvil es un elemento transformador que provoca una verdadera revolución en el comportamiento de los usuarios y en su mentalidad”, reza el informe. Y no es para menos. Su utilización forma parte de las nuevas maneras de interacción humana y es un factor de socialización casi indispensable. Pero ya lo advierten los expertos, el uso compulsivo de las tecnologías puede derivar en problemas psicológicos (obsesiones, falta de concentración, angustia…).

Microactividades y resultados inmediatos

Los cambios en nuestra forma de comunicarnos y nuestros hábitos pueden ser ventajosos o no tanto. Una característica en este nuevo modelo de comportamiento es la fragmentación de las actividades, se habla de ‘microactividades’. La inmediatez cobra importancia: buscamos ‘ya’ resultados a nuestras acciones. El 55% de las compras con el móvil se producen dentro de la hora siguiente a la búsqueda inicial con el móvil, y el 81% de las compras con el móvil no estaban planificadas sino que se producen de una forma más o menos espontánea.

Falta de concentración

La continua consulta del correo en el móvil o de las actualizaciones de las redes sociales tiene consecuencias negativas como la imposibilidad de concentrarse en el trabajo o en los estudios.

Varios especialistas han descrito un cuadro llamado ‘fomo’, que parte de la contracción “fear of missing out” (miedo a perderse algo). Otros investigadores han ido más lejos al sugerir que ciertas conductas compulsivas de uso de las redes sociales ponen de manifiesto una especie de envidia ante la vida que muestran los demás y de infelicidad con la vida propia.

Predicar con el ejemplo

Antes de llegar a estos extremos conviene reflexionar, por ejemplo, sobre el uso que en nuestros hogares se está haciendo de plataformas como el WhatsApp, por citar una de las de mayor éxito en los últimos meses, y de los juegos. Y como se trata de predicar con el ejemplo y de adoptar medidas prácticas, una buena idea es buscar un lugar en la casa donde padres e hijos depositemos los dispositivos móviles para que permanezcan allí los mientras estemos en la mesa, viendo una película y, desde luego, cuando nos vayamos a dormir.

3 comentarios sobre “¿Tienes hijos y consultas el móvil cada 10 minutos? Empieza por dar ejemplo

  1. Responder

    […] De hecho los expertos, a los que tanto les gusta poner nombre a todas estas cosas, han inventado otro término para ello. Se trata de “Fomo” (Fear of missing out), es decir, miedo a perderse algo. Tema que ya trató nuestra compañera Clara. […]

  2. Responder

    […] de datos y el 40% los utiliza para estudiar, hacer intercambio de apuntes o trabajar en grupo. La adicción puede ser un problema pero evidentemente las aplicaciones para móviles y tablet nos libran cada […]

  3. Responder

    […] Hay usuarios que desactivan sus cuentas por cuestiones que tienen que ver con la privacidad. La adicción, el estrés de la vida digital con sus demandas de atención, la sensación de estar perdiendo el […]

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