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Privacidad vs educacion

Derecho a la privacidad vs derecho a la educación

Por Cristina Ruiz

¿Conoces el tipo de páginas web que visita tu hijo o tu hija menor de edad desde su móvil?

La polémica sobre esta cuestión vuelve a estar de actualidad. La protección al menor debe estar dirigida desde dos ámbitos; el legal y el de la educación. El uno sin el otro pierde efectividad y pone el riesgo su integridad. No olvidemos que nuestros hijos e hijas no nacen con el sentido común de serie, sino que debemos ser las familias, como últimos responsables, quienes debemos inculcarlo.

Hace unos días hemos sabido que la Audiencia Nacional ha dado la razón a un profesor que accedió al contenido de un terminal móvil de un alumno de 12 años tras recibir una queja por parte de otra alumna del centro.

El motivo fueron unos vídeos de carácter pornográfico que el alumno había mostrado a una compañera, también menor y ésta, considerándolos ofensivos, se quejó a la dirección del centro educativo.

Ante esta situación, el director decidió confiscar el móvil, acceder a su contenido y buscar dichos vídeos para comprobar la veracidad del testimonio. Lo hizo sin pedir el consentimiento de los padres del menor y sin notificarlo a las autoridades competentes.

Por ello, los padres denunciaron el hecho basándose en que se había producido una clara vulneración al derecho a la intimidad, privacidad y secreto de las comunicaciones de su hijo.

Finalmente y por el momento, la instancia ha respaldado al docente, alegando que los derechos de un alumno están supeditados al derecho que tiene el resto del alumnado a no sentirse violentado por este tipo de imágenes.

Ante esta situación real, no olvidemos, nos pueden surgir numerosas dudas:

  • ¿Cómo es que un menor de 12 años accede y almacena este tipo de contenidos?
  • ¿Cómo no se da cuenta de las consecuencias que puede acarrearle mostrarlas en público?
  • ¿Qué haríamos ante una situación como esta si nos ponemos en el lugar de ambas partes?

Pero la pregunta fundamental sería:

  • ¿Qué se puede y debe hacer para evitar llegar a este tipo de situaciones extremas?

Y es que esta debería de ser la pregunta de partida.

Nuestros menores conviven a diario con este tipo de  contenidos, a los que por otra parte, acceden sin traba alguna y es totalmente razonable pensar que puedan perder todo respeto a sus posibles efectos nocivos.

Se mueven en un mundo abierto y sin fronteras;  para poder enfrentarse a él necesitarán una buena dosis de sentido común. La clásica frontera entre lo bueno y lo malo  no está tan clara en sus esquemas mentales a edades tan tempranas. Nociones tan básicas como el respeto mutuo, la empatía hacia el sufrimiento ajeno, la capacidad de ejercer la autocrítica o de gestionar sus frustraciones se hacen ahora más necesarias todavía.

Internet les abre al universo, les ayuda en sus relaciones sociales, en su reafirmación como partes integrantes de un todo, en su aprendizaje, pero también les expone a nuevos peligros, a los que debemos enseñarles a enfrentarse por sí mismos.

Desde Didaknet opinamos que la solución no está en la vigilancia continua de su comportamiento, ni en aplicar medidas punitivas cuando el mal ya está hecho, la prevención es el único camino. Errores cometemos todos y de ellos aprendemos.

Nuestro deber es además de apoyarles, enseñarles a enfrentarse a las consecuencias de sus actos.

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