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Consejos vida real e internet

Mundos distintos. ¿Distintas normas?

Por Txema González.

El pasado martes 5 de febrero se celebró el décimo aniversario del Día Internacional de Internet Seguro y no se trataba de festejar lo segura que es la red, todo lo contrario, más bien es un recordatorio para que estemos alerta y pongamos medios para que entre todos y todas Internet llegue a ser seguro, algún día.

Seguro que habéis leído mucho esta semana sobre consejos pero, ¿hasta que punto damos importancia a lo que hacemos en Internet? Antes de existir, los ordenadores eran simples máquinas de escribir con memoria y un folio interminable. Aparecieron las hojas de cálculos infinitos, comenzamos a usar gráficos, añadir fotografías, videos, audio y sin apenas controlar todo lo que teníamos entre manos surge la opción de compartir todo eso por medio del correo electrónico.

 ¿Sabemos lo que hacemos?

En la vida real, para sentirnos seguros, seguimos unas normas básicas.

En Internet también.

En la vida real, nos preocupa que nos roben nuestros bienes, de lo que no somos conscientes en Internet es que uno de nuestros bienes más preciados es nuestra información, que se cotiza casi como el oro.

No compartas información personal en Internet, menos aun con desconocidos.

En la vida real, a nadie le gusta ser insultado, sentirse amenazado o que levanten bulos en su contra. Acabaríamos denunciando al infractor.

En Internet todo deja huella, respeta a los demás como te gustaría que te respetaran a ti.

En la vida real, vamos a un cajero, metemos una tarjeta tecleamos cuatro dígitos y nos sale dinero, pero cuando vamos a darnos de alta en una cuenta de correo electrónico nos piden al menos ocho, ¿qué tontería, no?

Pues no, no es ninguna tontería por que hay programas informáticos que en menos de lo que tardas en leer esto, te descifran una contraseña que se componga sólo de números, o es capaz de introducir todas las palabras del diccionario hasta dar con la correcta. Y si el delincuente te conoce, sabrá tu fecha de cumpleaños, el nombre de tu mascota o el de tu grupo de música preferido.

En Internet las contraseñas deben contener al menos ocho caracteres combinando letras, números y caracteres especiales. x(EjeM+p10). También conviene cambiarlas al menos una vez al año.

Volviendo al ejemplo del cajero, si al tercer intento de introducir la clave metes la pata, se traga la tarjeta por si no eres el titular. Si un banco detecta algún problema con tus claves no te las va a pedir por teléfono o correo electrónico, te pedirá que te persones por la entidad.

Las contraseñas que usamos en Internet no se comparten con nadie, desconfía de quien te pida tus contraseñas por correo electrónico.

En la vida real, hasta hace relativamente poco, los coches no necesitaban llevar cinturones de seguridad, ahora son obligatorios, que decir de los chalecos reflectantes que hemos tenido que incorporar a nuestro vehículo, digamos que son actualizaciones de seguridad. En informática ocurre los mismo para circular por la red nuestros equipos deben tener un software actualizado para evitar “accidentes”.

Para navegar por Internet conviene tener actualizado el antivirus, el navegador,  el sistema operativo y las aplicaciones que usemos con asiduidad potencialmente susceptibles de amenazas, (Flash, Java, etc.) Es gratis.

En la vida real, para no caer enfermos, cuando hace frío nos abrigamos y cuando llueve llevamos paraguas. Ponemos medios para evitar algo malo.

En Internet es imprescindible tener un antivirus o algún programa antimalware que nos proteja de virus, troyanos y demás parásitos.

En la vida real, cuando revelabas tus fotos en la tienda, antes de enseñarlas a los tuyos, hacías una selección, quitabas las desenfocadas o las que salías con los ojos cerrados, al fin y al cabo era nuestra imagen y había que protegerla. Cuando ibas de vacaciones con amigos y a la vuelta enseñaban fotos tuyas donde salías mal, discretamente las retirabas y antes de que las viera nadie más, decías una sola palabra a su propietario: ¡Rómpelas!

No subas a Internet fotos o videos de otras personas sin su consentimiento expreso, de todos y todas las que aparezcan.

En la vida real, cuando éramos pequeños nuestras madres, nos decían que no habláramos con desconocidos ni aceptáramos caramelos del señor de la gabardina.

No aceptes solicitudes de amistad de personas que sólo conozcas por Internet, ni abras correos de desconocidos, la gran mayoría de ellos intentaran engañarte.

En la vida real, si un reportero con una cámara de video se nos acerca, la mayoría de nosotros y nosotras nos alejamos no vaya a ser que salgamos en la televisión, ¡con estos pelos!

En Internet hay programas que permiten grabar desde tu webcam sin que te enteres. Coloca un esparadrapo o algo delante cuando no la utilices. Nunca abras una webcam a una persona desconocida.

En la vida real, siempre hay alguien que sabe de todo o dice saberlo, con el tiempo te das cuenta que no eran ciertas la mayoría de sus verdades absolutas.

En Internet hay mucha información, falsa y verídica, compruébala antes de propagarla. No transmitas bulos.

En la vida real, las cosas perecen y desaparecen.

En Internet las cosas permanecen y se multiplican.

En la vida real, decimos que el menos común de los sentidos es el sentido común.

En Internet, utiliza el sentido común.

En la vida real, nadie regala euros por nada, en Internet, tampoco.

 

1 comentario sobre “Mundos distintos. ¿Distintas normas?

  1. Responder

    […] para adoptar medidas preventivas.  Ahora, el informe EU Kids Online* publicado con motivo del Safer Internet Day concluye que cuando los niños conocen esas medidas preventivas son capaces de encontrar la manera […]

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