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La adicción a las redes, máxima preocupación de madres y padres

Por Clara Fraile

Desde el curso pasado, didaknet colabora con BIGE, la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de alumnado de centros públicos de Bizkaia, que a su vez se engloba en la Federación del País Vasco, EHIGE. BIGE reúne a  224 AMPAS y entre ellas se encuentra AMPA-IGE Zurbaran, la Asociación de Madres y Padres del Alumnado del Colegio Público Zurbaran.  Es por eso que impartimos nuestro curso “Una reflexión sobre las redes sociales” en este centro.

Cada vez es más habitual ver a personas, jóvenes y no tanto, “mirando al suelo” con el móvil en la mano. Queramos o no, las herramientas de la web 2.0 forman parte inseparable de la vida y las relaciones de adolescentes y preadolescentes. Bien es verdad que el uso que hacen de ellas puede ser preocupante, tal y como nos lo hicieron saber algunos de los asistentes a nuestra charla en el Colegio Zurbaran.

Y es que las redes sociales proporcionan un BIGEdisfrute y, por tanto, en algunos casos, su utilización –según la intensidad o la frecuencia– puede llegar a convertirse en dependencia o adicción.

Esta adicción no aparece recogida en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders IV (DSM IV), el manual, editado por la Asociación Americana de Psiquiatría, más usado para catalogar desórdenes mentales, pero será propuesta para la edición de 2013. El catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco Enrique Echeburúa considera que un adolescente abusa de internet cuando se conecta más de dos horas al día. Si además existe privación del sueño y se prefiere navegar a tener otro tipo de relaciones sociales, se puede pensar que una persona tiene riesgo de adicción.

redes

Echeburúa explica que las nuevas tecnologías permiten que con un solo clic una persona pueda desinhibirse, crear identidades falsas o dar una imagen propia que no corresponde con la realidad lo que genera una tensión emocional que favorece la adicción. Esta dependencia, según el experto, suele afectar a las personas que psicológicamente o por la edad son más vulnerables.

Adolescentes y preadolescentes forman parte de este grupo de riesgo por su impulsividad y por una necesidad de relaciones nuevas a veces acompañada de baja autoestima.

Indicadores y consejos

La imposibilidad de controlar el tiempo de conexión es uno de los signos de alarma más claros de que se está cayendo en una dependencia. Más vale prevenir, por ello  conviene evitar riesgos procurando que los chavales naveguen en lugares públicos de la casa mejor que en su cuarto.

La Fundación Gaudium ofrece datos de un estudio: un 37% de los menores reconoce sentir necesidad de conectarse con frecuencia (25% en Primaria y 50% en Bachillerato), un 30% ha facilitado su teléfono en la red, un 15% se ha reunido con desconocidos, un 7% no avisó a nadie, y en un 9% de los casos la persona con la que el menor quedó no era la que esperaba.

  1. El primer paso para resolver un problema es admitirlo. En caso de una dependencia declarada, es muy importante hacer ver a la persona afectada que tiene una adicción lo antes posible.
  2. Conviene poner por escrito lo que se pretende con el uso de Tuenti o de cualquier otra red: tener un medio de contacto con los amigos, quedar con ellos, etc.
  3. Calcular cuánto tiempo por semana se necesita para lograr cada uno de esos objetivos.
  4. Establecer un horario de acceso y cumplirlo.
  5. Reemplazar con otras actividades gratificantes o de provecho el tiempo que se dedicaba a las redes.

En caso de que no se consiga reconducir la situación, los padres tendrán que acudir a su médico o pediatra para que, si lo considera conveniente, pueda enviar al niño o adolescente a un profesional de la psicología.

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